lunes, 11 de abril de 2016

¿Por qué nos comportamos de manera agresiva?

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Todos en algún momento de nuestras vidas hemos experimentado algún tipo de agresión, ya sea directa o indirectamente: Violencia en el deporte, en las escuelas, violencia doméstica y otras manifestaciones de conflictos interpersonales.

El término agresión abarca todas las conductas que pretenden causar daño físico o psicológico a los demás, aquí se incluyen las conductas que están destinadas a causar un daño intencional pero que fracasan en su cometido y se excluyen las conductas que causan daño no intencional. La intención es el  elemento central de esta definición.

Un ejemplo de esto sería: Golpear por accidente a un peatón con el carro, esto no se considera como un acto violento, pero atropellar a una persona deliberadamente si lo es.



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Entonces… ¿Por Qué Somos Agresivos?

Sigmund Freud consideraba a la agresión como una pulsión innata que debe canalizarse por vías constructivas y socialmente aceptables. Otra concepción es que la agresión es desencadenada por la frustración o por el dolor.

Muchos psicólogos contemporáneos creen que la agresión es una respuesta aprendida, que toma como modelo la conducta agresiva de los demás, es decir, el ambiente en el que nos encontramos día a día juega un papel importante en la forma en que nos comportamos, incluso para ser agresivos.

Presenciar imágenes violentas en nuestro entorno y en los medios de comunicación, puede llevarnos a comportarnos de manera agresiva.

Otro factor importante en la conducta agresiva es la cultura; las culturas individualistas, que valoran la independencia personal, tienden a mostrar un alto índice de criminalidad, mientras que las culturas colectivistas, que enfatizan la interdependencia y la cohesión del grupo, tienden a presentar tasas más bajas de delitos.

Es un hecho que entre las culturas y a cualquier edad, los hombres tienden a comportarse de manera más agresiva que las mujeres tanto verbal como físicamente. Claro está, que los factores biológicos y sociales contribuyen a esas diferencias.

Otros estresores que contribuyen a la conducta agresiva son las necesidades básicas insatisfechas, el desempleo, la crianza que se le da al hombre de que la agresividad forma parte de la identidad masculina, la exclusión de los diferentes grupos sociales. Cabe destacar que no todas las personas que atraviesan estas situaciones se comportan de manera agresiva.

¿Qué podemos hacer para disminuir la agresividad?



Las agresiones humanas pueden provocar daños en los bienes de otro u otros, o dirigirse a menoscabar sus derechos, entre los cuales pueden citarse, la integridad física, sexual, moral, la libertad o la propia vida. Existen casos de autoagresión cuando la persona se provoca un daño a sí misma.

Para aprender a controlar la ira y la agresividad es necesario buscar primero, de donde proviene esta conducta y ante que personas o ambiente surge. Luego de esto se deben poner en práctica nuevas habilidades de comunicación para el establecer relaciones interpersonales fuertes. Cabe destacar que es necesario además de esto autoevaluarse y hacer conciencia de nuestros actos.

Algunas sugerencias para mejorar el modo en el que nos comunicamos son:

·         Buscar El Momento Adecuado: Es necesario que se busquen ambientes adecuados para hablar sobre temas importantes, es decir, ambientes donde no estén presentes factores como el cansancio, interrupciones, hostilidad etc. Todos estos factores crean un ambiente donde fácilmente se dará lugar a insultos, reproches y otras muestras de agresividad.

·         Procurar Soluciones: El objetivo de una discusión debe ser intercambiar impresiones acerca de "qué podemos hacer para resolver el problema", no discutir sobre  quién tiene la culpa.

·         No Etiquetar: Es muy importante no caer en “etiquetar” a la persona con la que tenemos alguna discusión o disputa. Decir lo que la persona “hace” y no lo que “es”.

·         Ser Flexible: Si en alguna oportunidad nos encontramos juzgando a la otra persona en términos de: lo justo es..., tendría..., debería, sería bueno cuestionarnos si estamos imponiendo nuestro estilo de pensamiento sobre el de los demás. Es más conveniente aceptar que los demás tienen valores y necesidades propias e intentar llegar a acuerdos.

·         Aprender a negociar: Negociar implica no interpretar las discusiones en términos de "ganar o perder", sino estar dispuestos a ceder en algo para llegar a acuerdos.










En conclusión la agresión es un tema que nos concierne como miembros de la sociedad, debido a que es una problemática que está afectando a nivel mundial destrozando todo a su paso, dejando como resultado: tristeza, sufrimiento, daños tanto físico como psicológico y un sin número de personas ya están cansadas de ser víctimas por este tipo de maltrato contra su persona. Así que debemos ser conscientes de la triste realidad por la que estamos, y si queremos hacer un cambio a largo plazo debemos empezar con nosotros mismos. Y en lugar de maltratar a los demás debemos amar y demostrarles que el cambio si existe.


Fuentes: